No tengo mucho tiempo para escribir hoy, sin embargo, amigos acuden en mi auxilio, así que os dejo, para hoy, con este relato que me envía mi querida amiga bloguera PERSEPHONE, de la que no pongo vínculo o enlace a su blog porque ha tenido varios y ando despistado al respecto, salvo que ella me lo aclare, porque sigo varios, y no sé si son todos suyos, si son los nicks diferentes de la misma persona…
Me hace gracia el correo con el que introduce el envío de este relato:
“Te mando este relato que se me ha ocurrido aburrida mientras mis compañeros de microbología están exponiendo un trabajo de clase”
Ya que, entonces saco dos conclusiones precipitadas, como todas las mías: Una de dos, o soy más aburrido que una ameba, para que su cerebro asocie el aburrimiento de la microbiología con acordarse de mí y dedicarme un relato, escrito “in situ”… o debo de ser igual de fascinante que el virus NH51 de la gripe aviar (digo fascinante para los expertos en la materia, como ella, que se está preparando profesionalmente para ello), para que una ALEGRE COMADRE DE WINDSOR, es decir, una fémina, que ellas saben que se lo digo de cariño, tenga a bien fantasear sexualmente conmigo, ¡cosas veredes que non crederes, amigo SANCHO!
- - - O - - -
Seis de la tarde. Como cada día me dirijo a ese famoso Centro Comercial con el corazón latiendo desbocado. Allí está él, como siempre, me mirará como miraría a cualquier cliente desconocido. Y yo, enamorado desde la adolescencia, suspiraré mientras me escondo tras una columna y lo observo durante unos minutos imaginando cómo sería sumergirme en su abrazo, saborear su cuerpo milímetro a milímetro, abandonarme al deseo, a mi necesidad de él, hundirme en su cuerpo, cumplir todos mis sueños empujándome en su interior o, tal vez, sentir cómo se hunde él en mí. Saborear su longitud, sentirla empujando en mi interior hasta caer extenuados uno al lado del otro, sin hablar, sólo sintiendo.
Me enamoré de él en el instituto, a pesar de que jamás me dirigió una mirada. Para él soy completamente invisible. Estudié Derecho por él, porque necesitaba seguirlo hasta la Universidad, aunque nunca conseguí reunir el valor necesario para hablarle. Es algo de lo que nunca podré arrepentirme suficiente. Cuando él se fue a Madrid, mi vida dejó de tener sentido. Odié a su pareja por tener lo que yo nunca he tenido, por haber tenido más valor del que yo tuve jamás.
Cada día abandono mi despacho y me comporto como un adolescente enamorado, desando a alguien que no sabe que existo. Y, aunque suene patético, lo cierto es que no me importa. Para mí es más que suficiente el verlo y satisfacer mis necesidades en otros cuerpos.
No comprendo cómo puedo seguir enamorado de alguien que desconoce mi existencia y, a mi pesar, en ocasiones me pregunto si realmente lo amo a él o si, por el contrario, amo la idea que tengo de él. Sea lo que sea, no me importa. Yo seguiré viniendo a ese famoso Centro Comercial para verlo y soñar con lo que no tengo y jamás tendré.
- - - O - - -
En fin, le doy las gracias a PERSEPHONE por la parte que me toca, y a vosotros os lanzo la misma pregunta: ¿Soy más aburrido que una ameba, o tan fascinante como un virus desconocido?




9 comentarios:
Fascinante, eres fascinante, ¿acaso lo dudas?
Besos dobles a repartir desde mi refugio helado.
Sigo Soñando - Marta
Jajaja eres fascinante y si me aburría en microbiología y el relato (en mi caso con publicidad incluída), no fue porque mi cerebro asociase aburrimiento contigo, sino porque llevaba varios días intentando escribirte algo y bueno, aproveché el momento jajaja
Por cierto, la experiencia me dice que hay admiradores que de tanto que te admiran, se convierten en psicópatas... que luego son inocentes como corderillos jajaja
Un besote, Andresiño
jajaj!
Eres más que fascinante... eres ¡cojonudo! jajaj!
Besos!
Sin la menor duda.... fascinante.....(lo del virus no lo pongo que me da mal rollo).
Realmente desde que te conocí Bloggeramente hablando, me tienes enganchado.
asu que tal declaratoria!!!
Aqui tenemos un dicho "si tienes cepillo, cepilla!! " jajajaja
Mira pues lo que despertaste! jajajaja
No, no eres aburrido, me entretiene leerte, aunque claro, el que pongas tanto calato en tu pagina me impide leerlo en mi trabajo! jajajaja
Un abrazote!
PD. el relato es muy bueno!!!
Por un momento he leído Pepephone, mi compañía de móvil y he pensado lo bien relacionado que estabas jajaja
Qué bonito es el amor platónico... y que inutil. Pasar una vida idolatrando lo que quizás si probases no te gustaría es un desperdicio de la vida. Para eso es mejor olvidarlo.
Y no tengo dudas de que eres como un virus que te reproduces por mitosis, porque cada vez que vengo por aquí me encuentro con decenas de post pendientes. Aunque ahora que lo pienso, tu lo de ser asexual como que no me cuadra :)
Un beso (platónico)
Enamorase solo duele más que terminar una relación...a veces.
La gripe me tiene congestionado que limita mi pensamiento.
Saludos
Me ha recordado tu relato mis tiempos en la Universidad, que por tu nombre y carrera yo diría que fue la misma. Recuerdo en aquellos días que nos poníamos a estudiar en la "pecera" - una biblioteca acristalada - y nos lucíamos y suspirábamos y perseguíamos a todo hombre medio guapo - no necesitábamos ni que fuese guapo entero, con medio guapo nos conformábamos. Y me he acordado porque yo, en esos tiempos, me sentí mas de una vez como tu describes: conforme solo con estar al lado de él. Además de que curiosamente hablando con Perse el otro día le dije más o menos las mismas palabras que hoy he leido aqui: no se si lo amé verdaderamente a el o a la idea que que yo tenía de él. También lo amamos porque no lo tenemos, a fin de cuentas somos humanos. Un abrazo.
PD: entre ser tan aburrido como una ameba o tan fascinante como un virus desconocido primero averigua cual tiene trabajo y un buen plan de pensiones que las cosita esta fatal!!!.jajajaja
Coño, como para no estar agradecido, que te han hecho un post, a ver cuándo me hacen a mi uno, y así descansar unos días, jajaja
Bueno, a mi el relato me ha encantado, auqnue no le veo yo el parecido con la microbiología, jajaja, y yo he experimentado esa sensación miles de veces, me ocurrió en el instituto, en la universidad, en el pueblo... he admirado a alguna gente, entre ellos mi Darío, y lo sigo admirando y queriendo, ahora lo tengo de mejor amigo, ¿no es genial?
Bicos Ricos
Publicar un comentario en la entrada